La fuente de alimentación es un componente vital dentro de un ordenador al que no se lo suele prestar la
atención que se merece.
Cuando pensamos en una configuración de un ordenador siempre nos preocupamos por el procesador,
Memoria RAM, placa base, disco duro, dispositivos ópticos..., pero rara vez se piensa en la fuente de
alimentación.
Esto es más notorio cuando se trata de actualizar un equipo, en el que rara vez preguntamos la conveniencia
de sustituir la fuente de alimentación. Cuando mucho nos interesamos por su potencia, sobre todo si la
Fuente que tenemos es ya antigua.
Pero debemos considerar que estamos ante uno de los elementos más importantes, ya que es el encargado de
suministrar la energía a nuestro sistema.
La misión de la fuente de alimentación en nuestro ordenador se puede dividir en tres funciones diferentes:
Rectificar la corriente que recibimos de la red (alterna) a corriente continua, que es la utilizada por el
ordenador.
Transformar esa corriente de entrada, que normalmente es de entre 125 voltios y 240 voltios, siendo lo
más habitual 220 voltios, en la que necesitamos para su uso en el ordenador. Normalmente esta es de 12, 5 y
3.3 voltios, a la que hay que añadir -12 y -5 voltios.
Estabilizar esa corriente de salida para que el voltaje que entrega por los diferentes canales sea siempre el
mismo, independientemente de las fluctuaciones que pueda sufrir la corriente eléctrica de entrada.
Otro factor a tener en cuenta es la potencia que nos suministra en watios. Las necesidades de potencia
Pueden ser muy variables, dependiendo del consumo de nuestro equipo, pero lo que es realmente importante
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